¿Normalizar o hacer? – Esa es la cuestión!

Un gran reto para las empresas es crecer organizadamente. Convencionalmente las empresas tienen el personal preciso o incluso escaso y para mantener una dinámica apropiada en las ventas, no dedican el tiempo suficiente a planear, estandarizar, organizar y mejorar, pues están en la carrera loca por alcanzar sus objetivos e incluso si ya los alcanzaron y ven que pueden fijarse metas más altas, se suben apresuradamente a ese tren con el temor de que los pueda dejar. 

Luego, viene la ansiedad, la angustia, la pérdida de sueño de los propietarios, puesto que no  saben si al día siguiente contarán con la capacidad de respuesta suficiente, pues sus empleados no  están lo suficientemente preparados, la capacidad instalada se hace incómoda y la tecnología (procedimientos y herramientas) no están dimensionados para las imperiosas necesidades del día a día. 

En este momento, comienzan a escasear los recursos eficientes. Puede haber dinero, pero igual lo que se vaya a hacer tomará tiempo. 

¿Qué hacer?

Algo que recomendamos a los propietarios de las empresas que se acogen a nuestra Mentoría es “siga concentrado en crecer” eso sí fijemos los puntos de apoyo claves para que ese crecimiento comience a tener un orden. 

Es allí donde aplicamos nuestro instrumento de ADN corporativo y comenzamos a: 

  • apalancar la estrategia, 
  • el modelo de identidad y cultura, 
  • el diseño del perfil de personas clave con un nivel cualificado (perfiles Talento Extremo) que comiencen a hacerse cargo de perfeccionar los procesos del día a día, en la línea del ADN de la empresa
  • Activamos el acompañamiento en productos estratégicos y
  •  realizamos Mentoría específica a algunas personas que tienen grandes capacidades y requieren apoyo para canalizar bien sus energías, emociones y formas de interrelación

Gracias a lo anterior logramos que el propietario pase de ser todero-vendedor a vendedor-estratega. Como dirían en fútbol: deje de tapar, quitar el balón, hacer el pase y correr por toda la cancha, para dedicarse a cuidar el arco y meter el gol. Poco a poco llegará a ser el director técnico ciento por ciento, pues en la transición, aún la empresa necesitará mucho de su habilidad operativa.

Día a día los resultados comienzarán a notarse. Las tensiones organizacionales cambiarán. Se pasará del conflicto social interno a las necesidades de alinear procesos y procedimientos, a esclarecer alcances de rol y dominio entre cargos, a estructurar mecanismos de mejoramiento continuo y a respirar el sistema de valores corporativos. Los niveles de comunicación evolucionarán, la inteligencia emocional se hará más explícita y el interés por asuntos de mayor reto técnico y tecnológico se hará evidente. Se logrará pasar de la casuística a los planes de acción y al seguimiento estructurado a través de informes que faciliten el seguimiento períodico y trazable, se pasará de la sorpresa de un pago no programado a controles de presupuesto y lo más importante: de la reactividad a proactividad. 

No pasa por arte de magia, pero se siente de inmediato cada evolución. Eso hace que disfrutemos tanto nuestro trabajo en Talento Extremo. 

A todas las empresas que hacen parte de nuestro servicio de Mentoría, gracias por confiar en nosotros. Es un orgullo trabajar al lado de empresarios colombianos con tanta visión y entrega por nuestro país!!!!

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